mmm muchacho que anda con la wea hoy...le informo que no iré a dejarle esta noche el libro, sino que me presentaré en su hogar por la mañana, ya que aun no termino y me duele mucho la vista, prefiero descanzar y dar por concluido el día despues de hoy... le habria dado a conocer esta informacion por eme ese ene , pero subitamente se desconecto hace unos minutos, y yo seguí esta idea, dejandonos incomunicados. Con un cordial saludo, y esperando que la wea lo libere y se vaya a dar un paseo sin retorno proximo, se despide Cote...
 ·  · Ver amistad · 11 de julio de 2010, 0:45
    • Alejandro Ignacio 
      Cierro mis ojos y veo como me desintegro, hormigas de un oscuro carmesí acarrean todo lo que fui en pequeños granos de arena, lo inerte y perpetuo, gritos multi-coléricos se tiñen de un azul violento y un magenta en estrépitos de delirio fulminante, la sangre ya esta pasada de moda, el llanto es poco productivo, lo invisible y transparente es eso, durante las noches bajo el reflector incandescente los golpes se hacen evidentes entre flujos de luz fluorescente, cantantes de piernas rotas, y dedos rotos, y dientes rotos, la noche entre las sabanas y la soledad, los gritos orgásmicos, se repiten los flujos y reflujos de ausencias insistentes, no es la soledad, es el vacío, no es uno, es la nada, entonces se entiende porque lo imperceptible, lo invisible y transparente tiene tanto peso todavía.
      11 de julio de 2010, 21:13 ·  ·  1 persona
    • Alejandro Ignacio 
      ‎(Titulo pendiente) Comentario adjunto: Toda la mierda en mi cabeza.

      El régimen militarizado de mi cerebro desencadena en revueltas revolucionarias, peleas reverberantes entre grandes avenidas, escombros y pútridos cuerpos semi-crudos, la revista del ello y el súper yo viene con suplementos como rasca-hueles de vomito incisivo, sangre seca y cagadera, algunos artículos, hablan en conjunto y separadamente del silencio disfonico que se a estado gestando en zonas espirituales, a su vez con una intensidad por mucho superior los sonidos disonantes de la guerra que parece nunca acabar son retratados alegóricamente con imágenes de niños escuálidos cubiertos de sangre y mugre, algunas veces todos pueden notar que el sonido de las películas esta desfasado por segundos, como las palabras son pronunciadas repensadas y escuchadas, es una cosa objetual o definitivamente subjetiva, la guerra que desata supresión impresión y objeción se ha vuelto contra mis ojos, los cuales han decidido arrancarme con cuchara de te, y no evito pensar en la hora de once un café sazonado con toda mi relación espacio visual y porque no un pan con queso, creo que por eso prefiero las películas mudas, para no tolerar esos molestos silbidos, en la tarde leía un libro sobre escándalos suprarrenales y me dispararon por el culo, la bala sigue incrustada en mi frente.
      11 de julio de 2010, 21:14 ·  ·  1 persona