grito, me arde la sangre, hijos de mi sangre son llagas que se arrastran por el suelo, miro a mi alrededor y todo esta en su lugar, las rodillas ya no soportan un día más, estoy quedándome dormido de rabia, de furia, de impotencia me despierto nuevamente y no puedo juntar mis parpados, me arden los ojos, parpados hinchados, me arden las manos rotas, los puños paralizados como piedras, inerte me consuelo y en segundos vuelvo a caer y quiero quitar que quema, hijos de mi sangre escupen a todos lo habitantes que se esconden tras las puertas y es que estoy muriendo como todos los días, pero esta ves me doy cuenta.
 ·  · 8 de febrero a la(s) 3:42