Anónimo preguntó: y la seguiré incluso después de que mi sangre se seque y corra a través del desierto. Cuando las luces de ciudad lleguen a la montaña boscosa y se coman todas las estrellas. Después de cada acierto y desdén, incluso cuando el apetito se torne violento, y mi boca se pierda en si misma, y mis ojos se tornen oscuros al mirar por la ventana, una vez que el canto de pájaros se ahogue dentro del mar y el silencio vuelva a ser mi lengua natal, aun quedara algún gesto marchito, no te olvides del olvido.