Ha llegado el bosque itinerante a la ciudad, corran, corran, caminen o salten en un pie, vuelen si tienen la capacidad y no se frustren si aun no pueden. Los estaremos esperando en todas las avenidas arriba de los arboles, escondidos entre matorrales y la espesa hierba que crece por sobre nuestras cabezas, bienvenidos nuevamente a Zona boscosa uno de los tantos sueños que no podemos dejar de lado.
El bosque invisibles es la maleza que crece a través de las gritas en el cemento, las raíces que deforman las veredas y las rompen para continuar creciendo, el árbol que luego de ser podado se atreve a seguir siendo verde y hermoso año tras año, el pasto de las plazas, el jardín del vecino que nunca esta en casa, la pequeña colección de plantitas en macetero de la mama de una amiga, los zapallos que un amigo planta en todo pedazo de tierra, el naranjo que no para de crecer en mi patio aunque nunca lo regamos, bienvenido al bosque invisible, siéntate en un plaza bajo la sombra de un árbol cierra tus ojos, espera un briza que haga sonar las hojas sobre tu cabeza, piensa que el sonido de los autos se asemeja al de las olas en el mar, mira al cielo por entre las ramas mientras bailan sutilmente, huele la tierra húmeda, aun hay resistencia de la vida vegetal en nuestras calurosas calles mortuorias que todo lo quieren oprimir y controlar. Las semillas de arce son hermosas, son esas que caen en espiral y se parecen tanto a las plumas, son mis semillas favoritas.
Han visto casas cubiertas casi completamente por vigorosas enredaderas, espesas como un bosque miniatura, la naturaleza aun se abre camino.