Perro malo.

Algunos juicios fueron abandonados, creía que estaba bien, pero me equivoque.

En la mañana mucho antes del amanecer escuche unos ruidos provenientes del patio, me levante molesto, camine a la cocina y asome la cabeza por la ventana, no conseguí ver nada así que entre al comedor y fue ahí desde donde vi la ventana manchada de rojo, sangre sin duda, mucha sangre. Mire ya bastante nervioso y asustado sin saber que esperar, vi a un perro bastante grande, un perro negro agitando enajenado un trozo de carne, un trozo bastante grande, regrese rápidamente a mi pieza y me puse pantalones y zapatos, salí por la puerta de la cocina me moví rápido entre las chatarras que durante años he estado acumulando y llegue frente al perro, lo primero que vi fueron los dedos de una pequeña mano, el torso ya destripado, algunos huesos familiares, me tembló la mandíbula y me corrieron las lagrimas mientras me mantenía en silencio producto del miedo, las paredes y el suelo estaban cubiertos de sangre mientras el perro continuaba descuartizando y engullendo, era un perro bastante grande y en la oscuridad apenas podía distinguir lo que veía. Lo tome por el hocico y abrí las mandíbulas con fuerza hasta romperlas, se rajo la piel hasta el cuello, lo solté solo cuando dejo de enterrarme las garras en el estomago y los brazos, solo después de escuchar los gemidos más fuertes, lo deje caer en el suelo y di unos pasos atrás, apoye mi espalda en un muro y me deslice hasta el suelo en donde me quede en silencio, mirando como el perro se arrastraba y se revolcaba por el suelo, escuchando como gemía, lloraba e intentaba gruñir ahogado por la sangre que brotaba de su cuello, lo vi convulsionar un par de veces y ya con la luz del amanecer vi sus ojos una ultima vez antes de que muriera.