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Tenia los pies fríos y el rostro caliente, me sentía mal de no haber hecho nada útil con mi tiempo los últimos días, me sentía peor de saber que eso era solo un daño superficial y que mi verdadera molestia provenía de un vació emocional severo, un dolor sutil que se venia gestando hace meses, con lentitud y sin vacilar durante los últimos meses mi corazón se fue apagando lentamente, el destello en las miradas, el llanto. Un día desperté y simplemente ya no sentía nada, hoy por hoy mis amigos parecen extraños, personas a las que no les prestaria atención en la calle, mucho menos me interesaría en entablar una conversación. Mi habitación se mantenía ya hace algún tiempo con la luz apagada, no me animaba a hacer el aseo y ni siquiera cambiar las sabanas de mi cama, llevaba ya casi un año sin realizar ningún proyecto artístico, sin realizar ningún proyecto.

Mis pies por lo general estaban fríos, no me animaba a abrigarme o hacer algo para remediar esa situación, esa y ninguna otra.

Evadía sin esfuerzos la mayoría de mis obligaciones, ya casi sin culpa, ya sin notarlo. Podía sostenerme con la ilusión elaborada de algún sentimiento romántico encausado por alguna mujer que poco y nada conocía, lo que facilitaba general un delirio, una idealización de una persona que podía saciar la sed, llenar los vacíos, despertar en mi algún sentimiento cálido o desbordar la razón y el orden del vacío rutinario. Mis emociones ya carecía de fuerza incluso ya eran carentes de forma.

"Espero que mejore" fue lo que dijo una amiga cercana, yo pensé seriamente en decirle que estaba cansado de ella y de lo inútil de todas las relaciones sociales que había sostenido, algunas por mero compromiso. (Perdí el interés de seguir escribiendo.)