El pasado sensible. Lo fui escribiendo lentamente, repitiendo las palabras en mi cabeza lentamente, en un lugar solitario, en un lugar vació. Pero nada de esto me ha dejado de pasar.
Al despertar en mi cama, los ojos hinchados. Busco el reloj, la fecha, pienso en donde he estado. El presente se me hace melancolía a cada palabra que escribo con determinación, paso relativizando la ficción constante, frenética, auto ficción, cuento, mentira, auto ficción, cuento mentira, mentira, mentira, mentira o auto ficción.
Cuento los segundos, los minutos, dos, tres, cuatro... seis, siete. Yo nunca quise dejar de ser un niño, aunque tampoco quise serlo.
Cuarenta y uno.
Miro por la ventana, una vez, escucho los autos, no veo mucho más que las luces deslizarse por los muros, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, cierro mis ojos.
Repaso todas mis ultimas experiencias vividas. Repaso todas las experiencias vividas de los otros. Fui a comprar, rápidamente me deslice bajo el torno de la micro, empuje a una señora en medio del pasillo.
Ella me beso, el me toco el hombro, ellos se rieron de una broma, un chiste que me pareció aburrido.
Camino, al rededor de una plaza, los perros se muerden del cuello, cierro mis ojos, los escucho gruñir.
El talón de mi zapato derecho está más gastado que el del izquierdo.
A ella le dije que me sentía seguro de mi, le mentí o de hecho pensé que así era.
A ellos les dije que tenía que irme, que se me había hecho tarde para un compromiso, previo, importante.
El me dijo que no me fuera, que era mejor si nos quedábamos juntos.
Mire la hora, le dije que ya se me había hecho tarde, tendría que correr de inmediato.
Una, dos, tres, ya estoy cansado, 5, 7, 8 cuadras. Fueron minutos, el tiempo corrió, yo corrí.
No les mentí, en verdad tenía algo mejor que hacer. Ya estaba cansado de su compañía.
Estoy cansado de la compañía de todos ellos, de ella en especial.
Les dije, no cuenten conmigo. Fueron, uno, dos, tres, minutos de silencio y miradas desconcertadas.
Cuando comencé a correr gritaron. No, no, no... 4, 5 y 6 veces.
Cuando la conocí le dije que me agradaba, que nos llevaríamos bien, intente ser gracioso.
Fue un buen mes. Dos, tres.. cinco y tal vez seis meses después. Las mentiras eran insostenibles.
Ella no lo sabía todo, pero sabia más que yo. Primero no hizo nada, después si.
Comencé leyendo a Zambra, Maorí, Clauidia Apablaza, Bizama, cinco o seis nombres después, leí a Faulkner. Ya sabía que no me gustaría.
Luego de Bourriaud, Guattari y Gilles Deleuz, me pareció lógico leer a Rancière y por supuesto antes a Claire Bishop.
Uno, dos, tres, cuatro meses después, llegue a entenderla. Aun prefiero la literatura escrita por mujeres, aunque ya no veo tantas diferencias con la de los hombres.
Estoy cansado de contar una, dos, tres, cuatro historias, cinco mentiras.
Lo cierto es que no ha pasado ni un mes, ni un una semana, ni nada. No es la primera, es la segunda vez que la veo y solo puedo pensar, en despertar con ella, en besarle el cuello y deslizarme con la nariz en su piel hasta enterrar mi cara en sus costillas, en tocar sus muslos con mi mano, en la resaca que nos tenemos bien ganada, el sol y nosotros escondiéndonos tras la cortina. Me pregunta que he hecho y yo guardo silencio, me invita a tomar unos tragos y yo vuelvo a desaparecer.
No. Nunca gritaron no, dos, tres, cuatro, cinco y seis veces. Nunca me tocaron el hombro, ella no me beso, nadie estuvo ahí realmente cuando salí corriendo.
Me dio una, dos, tres y tal vez cuatro oportunidades. Pero ya no me soporta, yo no me soporto cerca de ella.
Lo cierto es que desde la primera vez que la escuche quise tocarla, saber de ella, quise llegar a amarla.
Amar, no esa cosa eterna en todo caso, yo si hago eso, una, tal vez dos veces. Pero no quiero contar aquello. A salido bien, a salido mal y lo habitual es que simplemente no salga.
Lo cierto es que después de dos y tres semanas me volví un problema para mi.
No tengo nada mejor que hacer, ella siempre parece tener algo mejor que hacer. No la entiendo y no me entiendo a mi cuando ella está en la habitación.
Es primera vez que me habla, supongo que voy a decepcionarla.
Es la segunda vez que me habla, supongo que voy a decepcionarla.
Es la tercera vez que me habla, supongo que voy a decepcionarla.
Estoy cansado de ser auto referencial, al menos de serlo tan gratuitamente, lo que me importa no suele importarle a otras personas. Lo que me apasiona no suele apasionar a otras personas. Estoy cansado de escuchar a personas auto referenciales, estoy cansado de hacer auto ficción, de contar, de contar cuentos, de contar tanto, de contar tantos cuentos.
A ella no le miento, no le alcanzo a mentir, tampoco siento que le alcance a decir la verdad.
Uno, dos, tres, palabra, palabra, palabra, palabra, palabra.
Palabra.
Palabra.
Palabra por palabra voy contando, trece, catorce, quince y estoy cansado de escribir con determinación, de hacer melancolía.
Todos queríamos una fiesta, todos fuimos a una fiesta, fuimos la fiesta.
Estoy cansado de mirar por la ventana, con resaca contar los barrotes; las luces y las personas que cruzan por mi ventana.
Estoy cansado de contar las cosas una, dos, tres. Las personas, seis, siete, ocho. Mis acciones, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos. Lo que valgo, uno, cero.
Estoy cansado de no ser nada y tener que decir que estoy seguro de mi. Es raro, no he hecho nada y aun siento que tengo que disculparme.
Menos uno.
Ya en nada, basta de cuentos e historias, lo cierto es más simple que todo lo demás. Me gustas, pero no sabría decirte porque. Cuando entramos a la audición del taller fue la primera vez que te vi, te escuche y la verdad, el escucharte me desagrado. Me caíste mal.
Luego al verte caminar por la calle, desde ese momento me gustas y cada vez más desde entonces.
Menos cuatro.
La verdad no siento que no valga nada, no soy un ser sufrido. Aunque lo fui, en eso perdí el tiempo. Ahora mis alegrías están resueltas, no se desvanecen, me siento bien sin buscarle una explicación.
He dicho todas las cosas equivocadas, cerca tuyo me vuelvo un personaje, forzado y dudoso, me carga como me siento cuando estoy cerca tuyo, me carga como actuó, pero el hecho es que no me cargas tú.
Esto es muy cierto, necesito poco y lo que necesito, lo necesito poco. Pero lo que quiero es algo más complicado.