invernadero


Invernadero.

 

Con respecto a la reflexión de la producción artística. La producción material de la obra de arte debe estar necesariamente supeditada a su causalidad. Por lo general respondiendo a muy específicas subjetividades e intereses del artista (Noción de Autor). Pero de ningún modo eso es suficiente, la producción material de la obra de arte debe estar supeditada a su efecto sobre los estados de conciencia de los implicados, en cualquiera de sus etapas de elaboración. (Autor, colaboradores y espectadores).

 

La producción artística en lo posible debe ser grata para el autor, ya sea en su producción material o ya posteriormente en su etapa reflexiva. A menos claro que esto valla estrictamente en contra de lo que se desea lograr con respecto a los estados de conciencia de los implicados. (Es preferible reflexionar seriamente si es, o no, necesario trabajar dentro de esa contravención personal). Si la producción artística llega a no ser grata para el artista en cualquiera de sus etapas de elaboración, son dos las posibilidades. Una es que no cumpla con el primer requisito, responder a las subjetividades y campo de interés del artista. (Responder a ejercicios, galerías, concursos, fondos concursables, etc.) O una segunda opción, la eficiencia poética del artista no está operando apropiadamente. En cuyo caso la frustración es mayor, puesto que el fracaso es real. En tal caso no hay que desfallecer, hay que ser más comprometido con el trabajo del artista.

 

En el proyecto invernadero. Como experiencia de elaboración artística si bien no cumple a cabalidad, como experiencia artística supone el punto de inflexión en mi trabajo.

El proyecto invernadero responde a varias de mis acusados intereses en la producción artística. Con respecto a la materialidad, está construido en su gran mayoría con desechos, recursos comunes son pigmentos oscuros, pintura negra, tierra, madera, fierro y/o alambre, cuerda y/o tela. En el particular, trabajo con plástico, que si bien se encuentra en la lista de materiales en los que estoy estrictamente en contra, es esencial en este caso.

 

Con respecto al sentido estético, de carácter estrechamente ligado a las materialidades de la obra. Se identifica la pátina del tiempo en los materiales, un trabajo tosco y terminaciones desprolijas.

 

El carácter de taller, espacio no solo habitable sino que funcional. Una meta-obra, que responde al carácter procesual de la misma. (La noción de experiencia artística).

Lo performativo está intrínseco. La teatralidad es innegable aunque por lo general no intencional. Si bien hay una inclinación evidente, es una característica que me queda por reflexionar, pueden estar fallando ciertas nociones en la eficiencia poética o es de lleno una característica que potenciar. (De cualquier forma aún hay un cierto descontrol de lo escenográfico).

 

En el campo reflexivo. El trabajo a la intemperie o relacionado con la naturaleza, ya sea como espacio ritualizado o la búsqueda del espacio utópico personal, la noción de un mundo propio está presente en cada autor. En mi caso está estrechamente ligado con la concepción de una isla, el espacio habitable, abordar lo anti-tecnológico y el viaje.

Si bien me encuentro a nivel personal más comprometido con algunas causas medio ambientales, el vegetarianismo, la liberación animal, la igualdad de género, la desestructuración de los sistemas hegemónicos, etc. Lo cierto es que la sensación de desconformidad con respecto a la sociedad está presente en todos. Por lo que un espíritu activista no es ajeno a nadie. Cualquiera de las temáticas puede ser tomada como excusa para llevar acabo la experiencia artística.

 

Si bien hasta la fecha no me había visto cómodo abordando ninguna de estas temáticas, las características estéticas delatan una cierta inclinación. Acotar tanto las temáticas a tratar, me parece un acto de carácter militante. Situación con la que nunca me he encontrado verdaderamente cómodo, siempre me ha parecido un acto agresivo y redundante. Además de contra producente para mis causas de exploración y desarrollo personal, y tal vez de carácter espiritual. Hoy me parece indispensable que explore la forma de abordar la conjunción de ambas, el desarrollo de la sociedad, tanto como el desarrollo personal. Subsanar es una palabra clave y de cierta forma el arte debe ser considerado medicina.

 

Aunque claramente es solo una etapa de exploración. Lo cierto es que me interesa operar en los estados de conciencia de forma experiencial y no discursiva, no al menos tan agresivamente. Me interesa abordar la relación en un nivel interpersonal, no como sociedad, claramente como individuos. De este modo la temática acotada resulta solo ser una herramienta, un elemento indicativo, un filtro.

 

Los filtros reducen a los participantes de la experiencia. El primer filtro resulta ser la ubicación de la obra, el segundo, que está consista en ser un invernadero. La ausencia de indicaciones con respecto a si es un lugar de carácter público o privado. El campo de interés de las personas. Mi presencia habitando o no el espacio y mi relación social en conjunto son otro factor determinante, al igual que cualquier otro que habite el espacio. Posteriormente la estética, la habitabilidad del mismo y las relaciones interpersonales que se puedan suscitar en él, determinaran y harán posible la obra de arte.

 

Observaciones y especulaciones elementales/Lo obvio: Trabajar con desechos está en contra de formar parte de la sociedad de consumo. Trabajar con materiales nobles está en contra de la contaminación. La inclusión del plástico es en pos de la funcionalidad, me parece factible solo en la medida en que posteriormente ayude al cuidado y crecimiento de nuevas plantas.

 

La ausencia de lo tecnológico está ligada a lo esencial que me parece un espacio en el cual escapar de la alienación de las redes sociales, un espacio reflexivo y/o meditativo. Aunque perfectamente cualquier dispositivo portátil anula la ausencia de lo tecnológico, evidente dentro de esta burbuja volviéndolo un acto casi agresivo.

 

El invernadero genera un artificial climático a la vez que permanece sujeto a las variabilidades climáticas naturales. El día y la noche alteran y resinifican las propiedades sociales del mismo. Durante el día posee un carácter más funcional debido a la iluminación natural, pudiendo alternar o no entre espacio de ocio y de trabajo. Durante la noche toma la connotación de refugio para el frío y debido a la ausencia de iluminación interior y la escasa iluminación exterior debe o será considerado un espacio para el ocio.

 

Una construcción segura y una estética amable me parecen esenciales para que el lugar llame a ser habitado. El espacio restringe la cantidad de personas que lo pueden habitar a la vez, siendo el espacio de intimidad el más probable.

 

La totalidad de la obra no demanda formar parte de un espacio expositivo, se ve completa cuando el espacio es habitado sin ser disfuncionalizado o sacado de su contexto, en un espacio expositivo, de carácter museal o galerista, la obra queda fragmentada y cambia su sentido.

 

El taller transparente tiene relación con lo expositivo, aunque prefiero priorizar su relación con el trabajo de integración de participantes.

 

Que allá algo que ver es la mera excusa para iniciar la experiencia, sin embargo en el sentido estético responde a mi campo de interés de este modo amenizar la totalidad de la experiencia para mí.

 

En la búsqueda de un arte inmaterial, la funcionalidad de la obra de arte en aspectos técnicos me pareció una forma factible de contrarrestar la existencia de la materialidad misma, en este caso, ligado más estrechamente al factor de causas medio ambientales que al arte en sí mismo.