Todo lo que haga estará bien, en la medida de que tenga un estado de conciencia reflexivo respecto a mis acciones.


Los Chilenos jóvenes dicen muchas cosas, pero no las respaldan con sus acciones.

Justo en Septiembre hay mucho viento. Todas las banderas flamean. Como si la naturaleza dijera que está es la única forma posible en la que podía ocurrir Chile. Ahora el viento también es político.

Si el viento es político, como el terremoto no va a haber sido una manifestación de la tierra de Chile para debilitar la imagen de la Concertación, así proponer un gobierno de la Alianza. Sacarnos a todos de nuestros prejuicios y demostrarnos que ambas elección son bastante parecidas.

Todo esto y los 40 años del golpe, cuando los que nacieron después del 90 son adultos, jóvenes, una nueva mentalidad que no sufrió el régimen pero a pasado toda su vida padeciendo sus consecuencias. Una herida muy profunda que volverá a remecer la tierra una y otra vez, llorara diluvios hasta que el pueblo salga de su silencio.

El 90, a fines de ese año se instauran los Derechos Humanos en Chile. Hoy somos hombres y mujeres que deseamos y ese deseo nunca se llevará a cabo si no respaldamos todo lo que sabemos con una acción decidida y clara. La indiferencia, el hippismo y el seudo nihilismo toman formas de islas que nos distancian a unos de otros y nos debilitan.

Es necesaria la participación, la disidencia debe ser acompañada de la subversión, hoy formamos parte de un país que no busca respaldarse, capaz de ignorar su propia ignorancia. Este es mi llamado a votar. Respaldar con tu voto una decisión, una decisión que es responsabilidad de cada individuo tomar, pero que tendrá valor en la comunidad.

No le diría jamás a nadie por quien votar, aunque mi decisión es clara, pero si le digo a todos los jóvenes que es tiempo de tomarse las cosas en serio.