extraño

Partimos en silencio, casi sin mirarnos, casi sin movernos. Los perros ladraban embravecidos por los gritos de un vecino. Suele gritar en medio de la noche, murmure esperando que de alguna forma la ansiedad se marchara. Escuchaba los pasos de un antiguo compañero de viaje, un amigo de vieja lealtad y espíritu intransigente. Un sonido solido en mi cabeza, solo un recuerdo realmente. Gire mi cabeza y mire a mi acompañante, no era mi viejo amigo, hace mucho que no era mi amigo, hacia mucho que nos distanciamos y no supe mas nada, solo nos dejamos, el a mi, yo a el. Los hermanos se pueden dejar atrás, y la soledad viene como un descuido menor, como no lavarse los dientes en las mañanas, o dejar caer al piso las migas del pan. Perder a un amigo es tan mundano, una serie de cotidianidades, sin grandes estragos, solo huellas fáciles de ignorar. Ella no era mi amigo, pero por momentos me lo recordaba, eso fue todo al principio. Alguien nuevo que me recordaba a alguien viejo.