Despierto entre frasadas y sabanas, escucho a los perros ladrar en la esquina, ladrarle a la oscuridad que los rodea, la oscuridad que me rodea a mi. En está ocasión es todo los que compartimos, ya que mis instintos animales se han visto apabullados por una sensación, la de estar en casa.

Abro los ojos en medio de la oscuridad, escucho a los perros en la calle, correr y jadear, pero sobre todo ladrar al vació, a la nada, no se ladran entre ellos, ladran e incluso gimen la oscuridad. Los escucho mientras deslizo mis piernas por mi cama para alcanzar una mejor posición, es cuando una sensación penetra mi piel e inunda cada pensamiento. "Estoy en casa, estoy en una casa perdida para siempre."